El Olympique de Lyon cerró la fase liga como líder de la Europa League, consolidándose como el gran dominador del nuevo formato. Su regularidad, su capacidad ofensiva y su solidez en los momentos clave le permitieron acabar por delante de Aston Villa, Midtjylland y Betis, y levantar simbólicamente el “título” de campeón de la liga de clasificación.
Un camino de autoridad
El Lyon fue de los pocos equipos capaces de mantener un nivel alto durante las ocho jornadas. Sumó victorias importantes tanto en casa como fuera, y supo resolver partidos complicados con pegada y personalidad. Su triunfo en la última jornada, en un duelo abierto y con muchos goles, fue la guinda a una fase casi perfecta.
Un líder con aspiraciones de título
Acabar primero no solo es una cuestión de prestigio: le permite evitar el playoff y llegar a octavos con más descanso y mejor cruce teórico. El Lyon se ha ganado, por juego y resultados, el cartel de candidato principal al título.
En una Europa League llena de equipos competitivos y formatos exigentes, el conjunto francés ha demostrado que tiene plantilla, ideas y carácter para aspirar a todo. Si mantiene el nivel mostrado en la fase liga, su condición de favorito no será solo una etiqueta, sino una amenaza real para cualquiera que se cruce en su camino.

