La Real Sociedad firmó una noche de enorme intensidad en el Reale Arena con una victoria por 2-1 ante el FC Barcelona, un partido vibrante que combinó fútbol, tensión y varias acciones polémicas que marcaron el desarrollo del encuentro. El equipo dirigido por Pellegrino Matarazzo confirmó que su impulso competitivo no es una casualidad. La Real compite, golpea y resiste. Y lo hace con una personalidad que empieza a contagiar a toda Donosti.
Un Barça dominante pero sin filo
El Barcelona llevó la iniciativa durante gran parte del partido, acumulando posesión y ocasiones, pero la Real supo interpretar cada tramo con una madurez que no siempre había mostrado esta temporada. Mikel Oyarzabal abrió el marcador en el minuto 32 tras una transición rápida que descolocó a la defensa azulgrana. El Barça respondió en la segunda parte con un tanto de Marcus Rashford en el 70, pero la reacción duró apenas un minuto. Gonçalo Guedes aprovechó un error en la salida culé para devolver la ventaja a los txuri urdin y encender el estadio.
Las polémicas que marcaron el partido
El encuentro estuvo cargado de decisiones arbitrales discutidas que alimentaron la tensión en los banquillos.
- La expulsión de Carlos Soler en el minuto 88 por una entrada sobre Pedri generó protestas inmediatas del Barça, que consideró la roja excesiva.
- El casi gol olímpico de Rashford en los instantes finales provocó nuevas quejas por un posible empujón dentro del área que el árbitro no quiso revisar.
- El segundo gol de la Real, obra de Guedes, también estuvo rodeado de polémica. El banquillo azulgrana reclamó una falta en el inicio de la jugada. El VAR revisó la acción, pero el tanto subió al marcador.
Matarazzo, el nuevo pulso de la Real
El técnico estadounidense está logrando que la Real recupere una identidad reconocible. El equipo es solidario, compacto y letal cuando encuentra espacios. No se descompone cuando el rival aprieta y sabe responder en los momentos clave. La victoria ante el Barça no solo refuerza su proyecto, sino que alimenta la sensación de que la Real vuelve a ser un equipo incómodo para cualquiera.
Donosti se ilusiona
El Reale Arena despidió el partido con una mezcla de euforia y convicción. La Real no solo ganó. Demostró carácter, personalidad y una capacidad de respuesta que hacía tiempo no se veía. El efecto Matarazzo sigue su curso en Donosti y cada jornada parece más difícil negar que algo importante está tomando forma.

