El Riyadh Air Metropolitano vivió una de esas noches que quedan grabadas en la memoria colectiva. El Atlético de Madrid arrolló al FC Barcelona con un 4-0 que no solo desató la euforia rojiblanca, sino que dejó al conjunto azulgrana tambaleándose y lleno de dudas de cara a la vuelta. La semifinal de Copa del Rey no pudo tener un guion más explosivo: goles, errores groseros, un VAR interminable y una expulsión que encendió aún más el ambiente.
Un arranque que descompuso al Barça
El partido apenas había empezado cuando el Barça ya estaba contra las cuerdas. En el minuto 6, Eric García marcó en propia puerta, un error que silenció al banquillo visitante y encendió a la grada. El Atlético olió sangre y se lanzó a por más.
El equipo de Simeone jugaba con una intensidad que el Barça no supo igualar. Griezmann amplió la ventaja con un zurdazo ajustado en el 14’, y antes del descanso llegaron los otros dos golpes: Lookman y Julián Álvarez completaron una primera parte que fue un auténtico vendaval rojiblanco.
El VAR, protagonista incómodo
Si el Barça buscaba un respiro, lo encontró en la polémica. En la segunda parte, Cubarsí marcó un gol que habría cambiado el partido, pero el VAR lo anuló tras seis minutos de revisión. Durante ese lapso, según se comentó desde el propio banquillo azulgrana, el sistema habría tenido problemas técnicos.
La decisión dejó al Barça desquiciado. Poco después, Eric García fue expulsado tras otra intervención del VAR, completando una noche negra para el central.
Un Barça irreconocible y un Atlético desatado
El Barça tuvo momentos de reacción: un larguero de Fermín, alguna arrancada de Lamine Yamal… pero nada que inquietara realmente a un Atlético que jugó con autoridad, orden y una pegada demoledora.
Mientras tanto, el Metropolitano rugía. Cada recuperación, cada carrera, cada choque era celebrado como un gol. El equipo de Simeone firmó una de sus mejores noches recientes, con un plan de partido perfecto y una ejecución feroz.
Declaraciones calientes y ambiente tenso
Tras el encuentro, en el Barça no escondieron su frustración. Jugadores y cuerpo técnico señalaron la mala primera parte, la falta de intensidad y, cómo no, la polémica del VAR. “Si el gol de Cubarsí es válido, cambia toda la historia”, lamentaban desde el vestuario.
En el Atlético, en cambio, el discurso era de satisfacción absoluta. El equipo se siente fuerte, confiado y con un pie en la final.
La vuelta: un Everest para el Barça
El 4-0 deja la eliminatoria prácticamente sentenciada, aunque el Barça se aferra a la idea de la remontada en casa. El Camp Nou será el escenario donde intentarán lo que hoy parece una hazaña improbable.
Pero si algo dejó claro esta ida es que el Atlético llega lanzado y con una identidad muy marcada. El Barça, en cambio, deberá reinventarse en tiempo récord.

