Caos en Anoeta: seis goles, dos remontadas y un final incendiado

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Un 3-3 salvaje, un final de infarto y unas declaraciones que prometen dar guerra durante días.

Un partido que lo tuvo absolutamente todo

El Reale Arena vivió una tarde que quedará grabada en la memoria de los más de 30.000 aficionados presentes. Lo que empezó como un duelo aparentemente controlado por el Oviedo terminó convertido en un torbellino emocional con seis goles, dos remontadas, un palo en la última jugada y una polémica arbitral que marcó el ambiente final.

La primera parte fue engañosa: ritmo, aproximaciones, pero sin goles. El vendaval llegó después del descanso.

La locura: del 0–2 al 3–2… y al 3–3 en el descuento

  • Federico Viñas, en estado de gracia, silenció Anoeta con un doblete en los minutos 49 y 51. El Oviedo olía a victoria.
  • La Real reaccionó con orgullo:
    • Orri Oskarsson recortó distancias en el 63’ y volvió a aparecer en el descuento para firmar su doblete.
    • Duje Ćaleta-Car culminó la remontada momentánea con un gol en el 86’.
  • Pero cuando Anoeta ya celebraba, Eric Bailly cazó un balón suelto en el 91’ para poner el 3–3 definitivo.

Y aún quedaba drama: Gonçalo Guedes tuvo el 4–3 en la última jugada… pero el palo lo negó.

La polémica arbitral que incendió el final

El encuentro quedó marcado por varias decisiones discutidas:

  • Posibles faltas previas en dos de los goles del Oviedo, protestadas con vehemencia por los jugadores txuri-urdin.
  • Un penalti reclamado por la Real por mano dentro del área que el árbitro desestimó sin acudir al monitor.
  • El tiempo añadido, muy criticado por el banquillo local, que consideró excesivo y origen directo del empate final.

Ruedas de prensa: tensión, reproches y orgullo

En la sala de prensa, Matarazzo apareció con un gesto que lo decía todo. Reconoció que el empate había dejado un sabor amargo y que “no puedes remontar dos veces un partido y que se te escape así”. Habló de “acciones difíciles de entender” en el arbitraje, aunque evitó convertir la rueda de prensa en un monólogo contra el colegiado. Aun así, quiso subrayar el espíritu de su equipo, asegurando que esa reacción y esa energía “son el camino”.

En el otro lado del pasillo, Almada se mostró más satisfecho. Para él, empatar en Anoeta y en un contexto tan turbulento era una prueba del carácter del Oviedo. Dijo que el punto tenía mucho valor y que no veía motivos para alimentar la polémica arbitral, insistiendo en que, desde su perspectiva, el árbitro “estuvo correcto” y que el partido se había decidido más por la intensidad que por las decisiones del colegiado.

Zona mixta: jugadores entre la rabia y el alivio

  • Oskarsson, héroe local, lamentó el empate:
    Marcar dos goles y no ganar duele”.
  • Viñas, MVP del partido, celebró el punto:
    Este equipo no se rinde nunca”.
  • Guedes, aún con la imagen del palo en la cabeza, reconoció:
    La última ocasión me va a perseguir unos días”.
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