La final de la Supercopa de España se convirtió en un espectáculo inolvidable, un Clásico de los que marcan época. El FC Barcelona levantó el título tras imponerse 3-2 al Real Madrid en un duelo vibrante, eléctrico y decidido por un protagonista absoluto: Raphinha, autor de un doblete que ya forma parte de la memoria azulgrana.
Un Barça valiente desde el primer minuto
El equipo azulgrana salió con una intensidad feroz, decidido a mandar en el partido. La presión alta dio frutos cuando Raphinha aprovechó un error en la salida del Madrid para abrir el marcador con un disparo cruzado que dejó sin respuesta a la defensa blanca.
El Madrid reaccionó con velocidad y talento, especialmente a través de Vinícius, que empató justo antes del descanso con una acción individual que descolocó a toda la zaga culé.
Un final de primera parte completamente loco
El tiempo añadido fue una montaña rusa emocional:
- Lewandowski devolvió la ventaja al Barça con un remate preciso dentro del área.
- Gonzalo García, en la última jugada antes del descanso, volvió a igualar el marcador para el Madrid.
Un 2-2 frenético que dejaba claro que la final sería una batalla hasta el último segundo.
Raphinha firma su obra maestra
La segunda mitad fue un intercambio constante de golpes, con ambos equipos buscando el gol que inclinara la balanza. El Madrid tuvo fases de dominio, pero el Barça resistió con orden y paciencia.
Y entonces llegó el momento decisivo.
En el minuto 73, Raphinha cazó un balón suelto en el área y lo envió al fondo de la red con una frialdad de superestrella. Ese 3-2 no solo rompió el empate: coronó al brasileño como el héroe indiscutible de la noche.
Un título que impulsa el proyecto azulgrana
Con esta victoria:
- El Barça revalida la Supercopa de España.
- Suma un nuevo título a su palmarés, reafirmando su dominio histórico en la competición.
- El equipo muestra una identidad cada vez más sólida, con figuras como Raphinha dando un paso adelante en los momentos clave.
Un Clásico que lo tuvo absolutamente todo
Hubo emoción, polémica, ritmo frenético y ocasiones para ambos lados. Desde la expulsión de De Jong hasta las últimas llegadas del Madrid buscando el empate, el partido mantuvo a todos en vilo.
Pero el Barça supo sufrir, competir y golpear cuando tocaba. Y lo hizo con un protagonista que brilló por encima de todos.
Raphinha, el hombre que decidió una final para la historia.

