Joan García silencia Cornellà: un derbi cruel con premio para el Barça

El portero perico, convertido en villano para su antigua afición, sostuvo a un Barça sufridor que solo respiró con los goles finales de Dani Olmo y Lewandowski

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Un derbi que fue del Espanyol… y se lo llevó el Barça

Durante casi todo el partido, el guion fue claro: el Espanyol mandó en el plan, en la intensidad y en las ocasiones, mientras el Barça sobrevivía más que competía. El equipo de Manolo González ahogó la salida de balón culé, mordió arriba y encontró espacios a la espalda de la defensa, especialmente en transiciones rápidas. Las mejores ocasiones, y las más claras, tuvieron acento blanquiazul, pero se estrellaron una y otra vez contra un viejo conocido: Joan García.

El conjunto de Hansi Flick, gris y sin demasiada profundidad, se agarró al partido como pudo. Apenas conectaba con sus puntas, le costaba horrores encontrar líneas de pase entre el ordenado bloque del Espanyol, y el ritmo del derbi parecía hecho a medida de los locales. El fútbol, sin embargo, no siempre premia al que propone más, sino al que aguanta vivo hasta el momento exacto.

Joan García, de los pitos al MVP

Desde el calentamiento, la banda sonora del RCDE Stadium fue inequívoca: silbidos, pitos y cánticos contra Joan García cada vez que tocaba el balón. El portero, que regresaba por primera vez a Cornellà tras su salida rumbo al Barça este verano, fue señalado por la grada como traidor. Lo único que consiguió la afición perica, sin embargo, fue activar a un guardameta descomunal.

García respondió a la presión con un partido de matrícula. Ganó varios duelos en el uno contra uno, voló en disparos ajustados, sostuvo a su equipo cuando el Espanyol apretaba más fuerte y transmitió una serenidad impropia del ambiente que le rodeaba. Hubo una acción, en un mano a mano clarísimo, que simbolizó la noche: salió rápido, aguantó hasta el último segundo y sacó una mano imposible que congeló el grito de gol local.

Cuando el partido terminó, el guion era evidente: MVP indiscutible para Joan García. El jugador más pitado fue, paradójicamente, el que más hizo por destrozar el sueño de su exequipo. En Cornellà dolió doble: por el resultado y por quién había sido el héroe del eterno rival.

El Barça sufre, Fermín enciende la luz y llegan Olmo y Lewandowski

El Barça estuvo más cerca de perder que de ganar durante muchos minutos. El líder liguero no encontraba caminos claros hacia el área rival, se veía incómodo en la presión del Espanyol y, por momentos, vivió colgado del partido gracias a su portero y a la falta de pegada blanquiazul. Sin embargo, cuando las piernas pesaban y el reloj quemaba, apareció la profundidad de banquillo culé.

La entrada de Fermín cambió la energía del choque. El centrocampista se situó entre líneas, pidió la pelota sin miedo y empezó a girar al Espanyol a base de apoyos y conducciones. Desde su frescura llegaron las jugadas que terminaron decidiendo el derbi. Fermín conectó con Olmo en la frontal y el mediapunta, con un gesto técnico exquisito, colocó el balón lejos del alcance del portero local para abrir el marcador cuando el empate parecía escrito.

Con el Espanyol volcado en busca del empate, el Barça encontró el segundo tanto en una acción rápida: de nuevo Fermín participó en la elaboración y el balón acabó en los pies de Lewandowski dentro del área. El delantero polaco, que había pasado casi desapercibido durante gran parte del duelo, no perdonó en el penúltimo suspiro y sentenció un partido que el Barça nunca dominó, pero que supo matar cuando tocaba.

Un Espanyol que mereció más

Si alguien sale del derbi con la sensación de injusticia, ese es el Espanyol. El equipo blanquiazul fue más intenso, más agresivo sin balón y, por fases, más claro en su plan de ataque. Generó ocasiones de sobra para, al menos, puntuar, pero le faltó la frialdad que sí tuvo el Barça en las dos jugadas que definieron el choque.

La presión alta del Espanyol incomodó muchísimo al Barça, que perdió balones en zonas delicadas y vio cómo los locales hilaban llegadas peligrosas. Faltó acierto en el último toque y sobró un muro llamado Joan García. El castigo final, con dos goles encajados en los minutos finales, fue excesivo para lo que se vio en el césped. Como resumen de la noche: el Espanyol, mínimo, mereció algo más.

Rueda de prensa: resignación perica y alivio culé

Manolo González: orgullo herido pero cabeza alta

El técnico del Espanyol no escondió su mezcla de frustración y orgullo tras el partido. En la sala de prensa, su mensaje fue claro: "Hemos hecho muchas cosas bien para irnos de vacío. Merecíamos, como mínimo, sumar. Nos ha faltado acierto y nos hemos topado con un portero que hoy ha estado a un nivel impresionante. Duele perder así, pero este es el camino".

También quiso rebajar el ruido alrededor de Joan García pese a la tensión del ambiente: "Lo de los pitos forma parte del fútbol, de las emociones. Pero al final es un profesional y lo ha demostrado. Hoy ha sido decisivo… por desgracia, para nosotros". Manolo González subrayó que el resultado no debe desviar la mirada del rendimiento del equipo: "Si repetimos este nivel competitivo, ganaremos muchos partidos. No podemos castigarnos más de lo que ya nos castiga el marcador".

Hansi Flick: reconocimiento al sufrimiento y elogios a sus héroes

En el lado culé, Hansi Flick compareció con un gesto de alivio evidente. No maquilló el sufrimiento: "Ha sido uno de los partidos más duros de la temporada. El Espanyol ha jugado un gran encuentro, nos han exigido al máximo. Hemos sufrido, sí, pero también hemos demostrado personalidad para aguantar y decidir al final".

El técnico alemán no escatimó elogios para Joan García: "Lo que ha hecho Joan hoy es extraordinario. No es fácil volver a un estadio donde has vivido tanto, con ese ambiente en contra, y responder así. Ha sido clave para que llegáramos vivos al tramo final".

También tuvo palabras para Fermín, Olmo y Lewandowski: "Fermín nos ha dado exactamente lo que necesitábamos: energía, líneas de pase, profundidad. Olmo ha demostrado su calidad en el momento decisivo y Lewandowski, como los grandes delanteros, ha aparecido cuando más falta hacía. Pero el MVP, no tengo duda, es Joan".

Un derbi que explica a los dos

El derbi deja una radiografía nítida de ambos equipos. El Espanyol, equipo en crecimiento, intenso y valiente, que compite de tú a tú con el líder pero paga muy caro cada error y cada ocasión desperdiciada. El Barça, menos brillante que en otras épocas, pero con la madurez suficiente para ganar partidos que, durante muchos minutos, parecen destinados a no ganar.

Entre medias, la figura de Joan García se queda flotando sobre Cornellà como una herida abierta para el espanyolismo y una bendición para el barcelonismo. Pitado, señalado y, aun así, decisivo. El derbi fue suyo, aunque el marcador se lo haya quedado el Barça.

FUENTE: RRSS CLUB