El FC Barcelona salió vivo de Praga, pero no indemne. El conjunto azulgrana remontó al Slavia de Praga en un partido loco de Champions que terminó con victoria culé, pero dejó una noticia que pesa más que los tres puntos: la lesión de Pedri. El canario, pieza clave en el centro del campo, tuvo que abandonar el césped con problemas musculares en la pierna derecha, encendiendo todas las alarmas en el club.
Un inicio desconectado y un Barça a remolque
El choque en el Fortuna Arena comenzó con el Barça a contrapié. El Slavia, empujado por su afición y sin complejos, golpeó primero y obligó al equipo de Xavi a remar desde muy pronto. El Barcelona se vio incómodo, impreciso y superado en intensidad, encajando un gol que reflejaba lo que se veía en el campo: el conjunto checo estaba más metido en el partido.
A partir del tanto local, el Barça empezó a despertar. El balón comenzó a pasar más por los pies de Pedri, que asumió galones y se echó el equipo a la espalda. El centrocampista canario firmó una asistencia en el gol de Fermín López, que igualó el marcador y cambió el tono del encuentro, devolviendo al Barça a la pelea.
Remontada de carácter en una noche europea exigente
En la segunda mitad, el Barça mostró una versión más reconocible. El equipo ganó metros, ajustó la presión y encontró espacios a la espalda de la defensa del Slavia. Los culés terminaron imponiendo su calidad y acabaron firmando una victoria por 4-2, con protagonismo ofensivo de jugadores como Fermín López, Dani Olmo y Robert Lewandowski, que completaron la remontada en una noche fría pero intensa en Praga.
El Slavia, lejos de rendirse, siguió atacando y obligó al Barça a no desconectar ni un segundo. La sensación fue de partido abierto hasta el final, de esos que exigen concentración máxima y en los que cualquier error se paga caro. Europa no perdona, y el Barça tuvo que competir hasta el último minuto para asegurar el triunfo.
La lesión de Pedri, la peor noticia de la noche
El punto de inflexión emocional llegó en la segunda parte. Pedri cayó al césped cerca del centro del campo, llevándose la mano a la parte posterior del muslo derecho. Sus gestos de dolor fueron el preludio de lo que nadie en el Barça quería ver: el canario pidió el cambio y se marchó cojeando, sustituido por Dani Olmo alrededor de la hora de partido.
Las primeras impresiones apuntan a una lesión muscular importante que podría dejarle varias semanas fuera de los terrenos de juego, a la espera de pruebas definitivas. En un jugador con historial reciente de problemas musculares, la preocupación es máxima. La victoria en Praga sabe bien en la clasificación, pero deja un regusto amargo: el Barça ganó el partido, pero puede haber perdido a uno de sus futbolistas más determinantes.

