La Real Sociedad impone su plan desde el inicio
La Real Sociedad entró al partido con una claridad que contrastó con las urgencias del Getafe. El equipo de Matarazzo manejó el balón con criterio, encontró superioridades por dentro y obligó a los azulones a replegarse durante buena parte del primer tiempo. Ese dominio se transformó en el 0–1 en el minuto 36, cuando Brais Méndez culminó una jugada trenzada que dejó sin respuesta a la defensa local. El Coliseum, que había arrancado con energía, se quedó en silencio ante la superioridad visitante.
El Getafe resiste y se aferra al partido
Pese al golpe, el Getafe no se descompuso. Bordalás ajustó líneas, pidió más agresividad en los duelos y trató de activar a su equipo mediante un juego más directo. La Real, sin embargo, siguió encontrando espacios y generó varias ocasiones claras para ampliar la ventaja. Remiro apenas tuvo trabajo, mientras que David Soria sostuvo a los suyos con intervenciones decisivas.
Juanmi enciende al Coliseum en el 90’
El tramo final fue un ejercicio de fe del Getafe. Con más corazón que fútbol, los azulones comenzaron a ganar metros, a cargar el área y a forzar errores en la salida rival. La insistencia tuvo premio en el minuto 90, cuando Juanmi, ex de la Real, cazó un balón suelto y lo mandó a la red para firmar el 1–1. El estadio explotó. El empate sabía a gloria y parecía un punto de inflexión para un equipo castigado por las bajas y la mala dinámica.
Aramburu decide en el 96’ y congela el estadio
Pero el fútbol, a veces, es cruel. En el 96’, cuando el empate parecía sellado, un córner botado por Take Kubo encontró la cabeza de Jon Aramburu, que remató con potencia y precisión al palo largo. El 1–2 cayó como un jarro de agua fría. La Real celebró con rabia un triunfo que llevaba tiempo persiguiendo; el Getafe, hundido, veía cómo se escapaba un punto vital en el último suspiro.
Bordalás explota en rueda de prensa
La derrota dejó tocado a José Bordalás, que compareció ante los medios visiblemente afectado. Sus palabras fueron un reflejo del momento crítico que vive el equipo.
El técnico dejó una frase que resonó en todo el Coliseum:
“Estoy triste. No me merezco lo que está ocurriendo esta temporada. Esto no se lo deseo a nadie.”
También lamentó la situación límite de la plantilla, plagada de bajas y obligada a tirar de jugadores del filial:
“Hemos jugado con chicos del filial, jugadores cambiados de posición. El lápiz se ha gastado.”
Su mensaje fue claro: el equipo compite, pero las circunstancias están llevando al límite a un grupo que necesita refuerzos y aire.
Un triunfo que impulsa a la Real y deja tocado al Getafe
La Real Sociedad celebra una victoria que refuerza el proyecto de Matarazzo y que puede marcar un punto de inflexión en su temporada. El equipo mostró carácter, personalidad y capacidad para reaccionar tras el empate.
El Getafe, en cambio, vuelve a caer en los minutos finales y se hunde un poco más en una dinámica peligrosa. La afición reconoció el esfuerzo, pero la frustración es evidente. El mensaje de Bordalás, cargado de impotencia, resume el momento: el equipo pelea, pero no le alcanza.
